...siempre puedes odiar a Joyce
El Cafè Petit de Girona
El día de hoy lo dedico a esperar que los malnacidos que, en lugar de dedicar sus patéticas existencias a jugar a la playstation, quemaron viva a una mujer indefensa en un cajero de Barcelona sufran un infierno el resto de sus días.
A desear que, mientras infestan este planeta con su existencia, no haya día de descanso para ellos; que su tiempo esté colmado, saturado, plagado de dolor y de tortura y que no encuentren consuelo, alivio ni refugio alguno.
Todos sabemos que este mundo es ridículo, que es una farsa de sangre y mierda, que es absurdo; a pesar de todo, sigue siendo difícil asimilar que sucesos así tengan lugar, más aún perpetrados por niñatos que, por lo que parece, han tenido una vida tan normal como la mía o la vuestra.
Que sus actos les conviertan en muertos vivientes que deambulan sin alma, que su penitencia sea implacable, para que su barbarie gratuita bajo ningún concepto quede impune.
Dedicado a Rosario Endrinal, para que su sufrimiento y su trágico final nunca sean olvidados.
Mirando atrás, para la gente que haya sido chaval o joven en los 90, cuya generación pertenezco destaca en la cultura popular una grán canción. Obviamente hablo del titulo de Oasis, Don’t look back in anger, canción que todo el mundo se sabe de memoria o casi, que sea gente anglosajona, o latina, franceses, de europa del este y paso. Cuando uno pilla una guitarra suele tocarla esta en las fiestas mas guay, y es la mas cantada o como mínimo se sabe el refrán casi todo el mundo.
No solamente esta canción sobresale de esta banda, y particularmente de este disco, el What the story ?(Morning Glory). Hay también su gran rival a dentro en los puestos de favoritos,
She’s Electric también es muy buena, de todos modo el disco entero es muy bueno. Hasta la canción que se editaba en los singles con una de estas contiene la canción the Masterplan que es extraordinaria.
Cada cual que lo tiene lo entiende a su manera, puede ser rockera o pop, sentimental o rencorosa. Se le puede recordar por unos temas o como obra completa.
Para concluir esta primera parte y este echo, podemos decir de este disco que pertenece a mi generación y a la vuestra quizás, como disco importante. Por mi fui el primer disco que compre teniendo un lector CD. Incluyendo que era uno de los primeros discos donde se podía leer los títulos en el lector CD del coche, se puede decir de el que es un gran disco.
Hasta aquí hemos llegado, pero como decía el maestro Borges “todo libro tendría que contener en el su anti-libro”. Aquí, en segunda parte tendremos su anti tesis, su propio intra comentario a este texto.
A su trono de tema mas recordado le puede destronar su gran rival Británico, los de Blur que se hacían una guerrita entonces por la mitad de los 90. O los menos famosos Kula Shaker o Conershop, muy sesentero los dos y con mas de una canción por recordar.
Pero los que mas recuerdo de esta época y que se puede ver como la cara opuesta de Don’t look back in Anger, es la banda Americana Nada Surf, con el tema Popular, del álbum High / Low. Son los anti-Oasis en todo, son humildes, tranquilos y cultos.
Tiene igual de buenas letras, es irónica y no se pasa de sentimental y rencorosa como los inchas del Manchester City. Y al igual que ellos, desde los 90 se establecieron y siguen cosechando éxitos y giras a través de mundo.
Es divertida con su historia de tope de un mes para un ligue, va de popularidad en un instituto en un entorno gringo que podría al igual ser un instituto de cualquier lugar. La podemos comparar o recordar a un tema de
Los dos temas son la perfecta banda sonora de la cinta que solíamos grabar entonces por la radio cuando pasaban, con siempre voces o cortes a sus extremidades.
Ambas reflejan bien y en parte la mentalidad de la llamada generación X de los 90; con la ironía o ligeramente rencorosa.
Falta solamente que le pongas lo que quede de la cinta para completarla ahora. O otras canciones de ellos, que tienen igual o mejores que esas o lo que se les antoje !!
[...]
Voces, voces. Escucha, corazón mío, como antaño
sólo
escuchaban los santos: que la enorme llamada
los levantaba del suelo; ellos, no obstante, seguían,
imposibles, de rodillas y no se daban cuenta:
Así estaban escuchando. No es que tú pudieras so-
-portar la voz
de Dios, ni mucho menos. Pero escucha lo que sopla,
la ininterrumpida noticia que se forma como el silencio.
Se oye ahora el murmullo de aquellos muertos
jóvenes, llega hasta ti.
[...]
Extraído de la Elegía I de las Elegías de Duino, de Rainer María Rilke, edición de Eustaquio Barjau (con este nombre, todos le habríais citado, yo lo sé).
Bienvenidos a la muerte del verano.
El creador de este blog le dedico un articulo a
Así que con permiso, dirijo la segunda parte.
Este tal Sebatien Tellier, el que vino en el plato con cochecito de golf y con sus coristas con falsas barbas, igual que las que regalaban en el mundial de basket, al estilo Gasol. Pues bien, este mismo tío me parece que era el único verdadero artista que acudió a la gala.
Fui elegido como represéntate Francès por un canal de televisión, sin pasar un concurso, le gusto el desafío y al estilo de un Groucho Marx fue allí sin prejuicios y ganas de pasarlo bien. La única pega era que cantaba en Ingles, cosa impensable para muchos franceses. Esta era la único obstáculo que se le puso, porque como cantante y artista es muy bueno.
Sus dos últimos discos se llaman Politics y Sexuality, van por supuesto dedicados a esos dos temas. Su temática proviene que la esencia del mundo, según su autor proviene de esas dos componentes de la vida. Explora con su música cada rincón de ellas en cada uno de sus discos.
Además, cuando deja de cantar y se pone a hablar es también una persona muy fina a escuchar, se expresa muy bien y sin complejos sobre la cultura francesa, su nivel de vida burgués y las drogas. Lo vi hace casi dos años en concierto, antes que salga tanto a la fama, es igual buen pianista que tío gracioso. Una pena que me habían puteado el coche el día antes, sino hubiera disfrutado mucho del espectáculo.
No tiene vergüenza, hasta se le puede considerar hedonista y divertido al mismo tiempo.
Después nada mas, la velada era pura hipocresía de pasarlo bien, viendo Kens y Barbies cantado y desfilando en ele escenario. Rusia demostró aquí también su poderío en sus vecinos para que voten para ella, como una matriarca diciendo a su familia “¡¡ Acordaos de mí !!”
La que mereció ganar por mi era
¿Que misterio no? De veras, era de lo más bailable y animado de la noche.
Pero también disfruté en secreto viendo al represéntate Español. Ver este tipo hacer el payaso con sus coristas cayéndose al suelo y bailando de forma tan cutre y asumido como cual. Era muy refrescante entre tanta sosedad. Con tanta falsedad alguien que llega y que vaya tanto al extremo es sano, aunque ya se les conocía por aquí de antes era muy refrescante verlo metido allí, poniendo la pata.
¿Acaso es peor que el cantante a vocación humorista Guildo Horn ? Que represento a Alemania, hace de esto unos diez años. Subiendo por las cortinas y montado el espectáculo acabo al pie del podio ¿ O también Dana International o la banda Lordi ? El mal gusto asumido es mejor que algo insipido creo.
Cuando una va disfrazado de verdad en un carnaval como este por ejemplo, con ganas de dar cañas y sin pretensión o se le aclaman o se les destrozan. Como decía Napoleón “Hay solamente un paso entre lo sublime y lo grotesco”.
Barcelona és com sempre. Unes cantonades de l'estació, casa d'un amic. És estrany amb quina facilitat trobo els llocs on sé que em sentiré com a casa. Algun instint d'oca salvatge: prendre un azimut i endavant. Només allà començo a anar a les palpentes i llençar-me com si portés un sac al cap. No a causa del lloc, però. A causa de la tristesa. La tristesa és falta d'alguna cosa o algú. Els llocs no signifiquen res sense persones.Empezar con el título de una canción de Fangoria no es banal ni, por supuesto, casual para el tema que ocupa esta entrada. En realidad, el abismo que separa el --¿buen?-- gusto establecido (a sabiendas de que la misma palabra "gusto" es, de por sí, peligrosa) de la estética más nihilista ni es tan grande ni tiene mucho sentido discutirlo aquí.
Ayer, en una pequeña tertulia improvisada al lado de unas cervezas y de mi té con limón (operación bikini, hermanos), se preguntó cuál era la diferencia entre abstracto y figurativo. Ah, las grandes preguntas. Quiénes somos, adónde vamos, de dónde venimos, qué diferencia lo abstracto de lo figurativo. Bueno, y también por qué Rubén compara David Bowie con Bryan Adams, pero ése es un misterio que ni siquiera pienso intentar resolver. Sea como fuere, todos podemos participar en intentar dilucidar qué coño separa lo abstracto de lo figurativo porque, for all I know, si en el mundo no hay absolutos en el arte aún menos. Y es que, puesto que la lengua crea realidades, diferentes lenguas crearán también diferentes realidades; si no, no sería tan chungo traducir del alemán. Así pues, abstracto, abstrait, abstract, remiten a cosas que pueden parecerse, pero en ningún caso son traducciones absolutas de lo mismo.
Si abstraer es sacar algo de su contexto, estar abstraído es separar tu mente de tu cuerpo --por decir algo--, etc., entonces tomar un caballo y meterlo en un coche sería un acto de abstracción. Pero eso sería reducir las cosas demasiado. Yo no sé exactamente qué se puede considerar totalmente abstracto y qué se puede considerar totalmente figurativo. En fin, nadie se atrevería a decir que Piet Mondrian hacía figuración. Pero entonces tampoco podemos decir que la Flagelación de Piero della Francesca sea una obra completamente figurativa. ¿Significa entonces que toda obra en la cual puedan reconocerse objetos, elementos y personajes que forman parte del mundo visible es figurativa? ¿Significa entonces que toda obra donde sólo vemos cuadritos, redonditas, formas que no corresponden al espectro de lo tangible o sencillamente enormes paneles de color, es abstracta?
¿Qué decir, entonces? ¿Es un problema de fe? ¿Es un problema de ciencia?
Puesto que la cuestión es altamente compleja y mi ambición no llega a dar respuestas esclarecedoras, y creo realmente que nunca hay respuestas esclarecedoras al cien por cien, os invito a todos a proponer. Y, como dice el gran Antich, las categorías estéticas difícilmente se excluyen entre ellas. Lo que sí está claro es que, en el fondo, toda pintura surge de una realidad, sea cual sea.
Esto no es una otra necrología como cualquiera que relata los hechos de un fallecido, si queréis leer o conocer a Sergio Algora, os consejo la crónica del gran Diego Manrique en El País del 10 de Julio que se puede seguramente encontrar en su pagina Web.Hace unas semanas, llegó a los cines Funny Games, “esa monstruosidad que parió Haneke”(Boyero dixit) para cerrar el primer siglo del cinematógrafo (1997). Y llegó con la publicidad que corresponde a una producción Made in USA, predecible desde aquel extraño día en que el director alemán anunció que su remake sería una copia plano por plano del original. Si bien el ejercicio, como ejercicio, puede resultar absurdo, genera la expectación de enfrentar al gran público con una película “rarita para las masas” (narrador dixit). Pero si usted no es masa y encontró en la cinefilia o en el azar del pasado el visionado de la original alemana, siempre podrá jugar a buscar las diferencias (poquitas) o a confrontar el efecto del cambio fonético en la experiencia estética de la película (que debe ser algo políticamente incorrecto, pero bueno). Más allá de todo eso, sería pertinente aclarar el papel del espectador en Funny Games como contrapeso formal a toda la literatura sobre la violencia gratuita, el sadismo o el horror hanekiano que colapsa las críticas cinematográficas de los periódicos. Así que, sin ánimo de criticar al crítico, esto que leen es un tanto antiboyerista (nótese el juego de palabras que realiza el autor. Antiboyerista se refiere al artículo de Carlos Boyero en el País, que tiene a bien poner a su disposición en un link para quien quiera leerlo; a la vez, se asemeja mucho al término antiboyeurista, que aludiría a la incomodidad del espectador que no siente placer en su mirada, sino cierto horror y rechazo que imposibilita su ocultación. N. del T.)
Un espectador se siente agredido en Funny Games, profundamente incómodo, porque Haneke se preocupa de hacerlo cómplice, de interpelarlo continuamente para frustrarlo en cada ocasión. Digamos que el público es un actante pasivo de la acción, los personajes lo toman en cuenta y actúan para él. Es el interlocutor elíptico de una película pornográfica: “esto es lo que quieres ver, ¿verdad?, esto es lo que te gusta”. (bueno, que así se imagina el autor los diálogos de la pornografía, más allá de otras onomatopeyas... vol dir, que no es que sea un experto, vamos... N. del T.)
Lo desagradable en Funny Games es esta inclusión hitchcoquiana del espectador, de manera que su complicidad lo conmina a un sentimiento de impotencia y lo juzga en su connivencia. No es, entonces, la violencia gratuita por sí misma, la que preocupa al espectador. Pensemos que mucha de la violencia de Tarantino tiene el componente humorístico propio de las exageraciones, de las caricaturas. Pero Haneke procede con elipsis en los momentos de hiperviolencia, lo que acrecenta la sensación de realidad.
La ruptura de las convenciones adquiridas por el espectador a través de cien años de historia cinematográfica, pertenece a la idea originaria de frustrar las expectativas del público, razón por la que es necesario, en primera instancia, crearlas. Haneke no rompe con el lenguaje, ya que le interesa la comprensibilidad, rompe con el discurso, con el nivel semántico.
A este respecto, se deben tener en cuenta las ideas de Kubrick con respecto a la materialización y desarrollo de lo siniestro y las razones argumentales que inspiraron la filmografía violenta y la psicopatía a lo largo de la historia del cine.
En estas razones formales se encierra la complejidad de una obra que pasará, con pena o con gloria, como una más de esas películas violentas no aptas para considerarlas bajo diatribas filosóficas ni maestrías artísticas. Sin embargo, parece más interesante observarla bajo estos principios que bajo la retórica del miedo y el espectáculo violento. Eso sí, la película sigue siendo una experiencia fascinantemente desagradable, se dixit como se dixit.
También actúa, y saben los dos compadres hacerlo muy bien, jugar con la atracción de espectador, con la encarnación de un ideal que sepa hacer cargo Kurt, interpretando con un bien físico un personaje muchas veces al límite de lo que se espera de él. Con al mando su querido amigo John, que siempre estaba de echo al margen de Hollywood.
Hoy en día, y en su último papel encarna todo un icono del cine para Quentin Tarantino, lo recupera de sus tiempos de gloria para que haga de asesino psicótico con su coche fantástico e infernal en Death Proof. Lo que ha atraído a Tarantino en el, es su fenomenal carrera, su lealtad, su forma de actuar y lo que representa en el mundo del cine. Para Russell es todo un halago de un director con tanta fama y reconocimientos hoy en día que lo llame y que le recuerde su gran época dorada, a pesar de no ser tan joven ya, que ya se notan sus arrugas. Pero para el es un papel más de lo cual va a hacer suyo.A la mañana siguiente, vio que no sólo el pendiente había desaparecido, sino también el dinosaurio, que siempre había estado allí.
¿Qué le estaría pasando a Tulli? ¿Habrá sido el calzonazos de Pere, pensó? ¿Habrá sido la guarra de Margarideta?
Se le ocurrió llamar a Philip Marlowe para que se ocupara de tamaña desfachatez, alguien con el nivel de nicotina y la embriaguez propios de un detective de verdad.
Pero es que, para su desgracia, Philip Marlowe no es un detective de verdad.
De repente, una noche lluviosa, vio que la luz penetraba por el umbral de su casa. Se levantó del chaise longue, sigiloso.
Y pidió en silencio, implorante y desesperado, que alguien continuara su historia.
Alessandro Baricco (Turín, 1958) es tipo raro. Escribió una novelita llamada Seda que se convirtió en un éxito de ventas y de la que se acaba de hacer la versión cinematográfica. La novelita en cuestión tenía la extraña virtud de convencer tanto al público común como al público más entendido, lo que, en sí mismo, constituye un sacrilegio. Por aquel entonces no concedía entrevistas, solamente concertaba foros en internet para conversar, preferentemente, con sus lectores, o, amargamente, con periodistas. Sin embargo, de unos años hacia aquí, se ha convertido en un fenómeno mediático. Estuvo en Barcelona hace más o menos un mes leyendo el pregón de Sant Jordi y ahora presentará por Catalunya su Homero.Ilíada, una versión teatralizada del clásico. A mí, personalmente, después del deslumbramiento inicial, como todos los amores, comenzó a parecerme un tanto remilgado, manierista. Pero un martes a las dos de la madrugada (cuando salir un martes era más una cuestión de ética que de placer) conocí a un yonqui yanqui (drogodependiente de Estados Unidos) en un bar muy pequeño de una callejuela muy estrecha. Me explicó su interés por el autor, su estancia en el centro de reinserción de Roxós (Santiago) y su proyecto: decorar con pajaritos de papel charol de colores un parque de la ciudad. Yo me imaginaba las luces artificiales reflejando en los papelitos y me parecía todo de una coherencia extraordinario. Ante ello creí necesario exponer mis incertezas sobre Baricco:
No debiéramos agobiarnos con la falta de significado, pero existe cierta vocación impresionista en todo lo dicho. Algo más oportuno, sería asumir la posmodernidad de su escritura. De todos modos, basta con leerlo. A alguién se le ocurrirá la teoría, mientras todos los demás reclaman saber si vota o no a Berlusconi, por qué le gusta el fútbol y los coches de carreras o por qué no escribe como Thomas Mann. En realidad, le interesa más la belleza que la decadencia. Mejor que diferenciarse cada día, sería ser distinto para siempre.
En el fondo soy poeta, pero el saber que lo soy no debería ser un obstáculo en las artes plásticas.
APÓYATE EN MÍ
y sígueme,
si abajo bostezan los abismos,
cierra los ojos.
Confía en mi paso
y en el alto, glacial espíritu.
Como dios, tú y yo entonces,
dos en uno.
PAUL KLEE