25 de agosto de 2008

Les Luthiers

- Bueno, Ramírez, pasemos a los últimos mensajes; los últimos por hoy, sobre genética y reproducción asistida.
- Sí, vamos a ir apurando, ya son las catorce horas. Hemos recibido varias consultas de oyentes sobre un tema polémico: el alquiler de vientres, o sea, mujeres que albergan en su útero el bebé de otra mujer. Casi todos preguntan cuál de las dos madres tiene más derecho sobre la criatura.
- Sí, vamos a leer lo que opina una especialista de derecho de familia, la autora Suzy García Sealow, que dice textualmente: "Es evidente que la madre genética - la que aportó el embrión - tiene mucho más derecho que la madre que lo dio a luz. O sea, que tiene más derechos que la madre que lo parió."

Les Luthiers, de Todo por que rías (2000)

1 de agosto de 2008

Tema: Solitud

Partir de Girona en una tarda dominical és com ser l'últim fugitiu de la ciutat dels esperits. Els carrers buits reflecteixen d'alguna forma el buit dins meu. No és la primera vegada i tampoc l'última encara. Parteixo de casa per anar a casa. Amb el pas dels anys les paraules canvien de sentit. Les sagrades també. Casa. Amistat. Felicitat. Són com les plantes que amb el temps creixen, perden les fulles, floreixen, dónen fruites i moren a vegades.

Barcelona és com sempre. Unes cantonades de l'estació, casa d'un amic. És estrany amb quina facilitat trobo els llocs on sé que em sentiré com a casa. Algun instint d'oca salvatge: prendre un azimut i endavant. Només allà començo a anar a les palpentes i llençar-me com si portés un sac al cap. No a causa del lloc, però. A causa de la tristesa. La tristesa és falta d'alguna cosa o algú. Els llocs no signifiquen res sense persones.

Ens fem dependents uns dels altres. Necessitem parlar, escoltar, tocar, fer mal i patir a causa dels altres. Entrem als nostres circuits sanguinis, dessagnant-nos sense parar i sense saber com aturar la cicatriu.

Ara és hora de llepar les ferides, tastar la meva pròpia sang, veure si té bon gust. És un dels objectius de la visita a Polònia.

18 de julio de 2008

La diferencia entre la fe y la ciencia

Empezar con el título de una canción de Fangoria no es banal ni, por supuesto, casual para el tema que ocupa esta entrada. En realidad, el abismo que separa el --¿buen?-- gusto establecido (a sabiendas de que la misma palabra "gusto" es, de por sí, peligrosa) de la estética más nihilista ni es tan grande ni tiene mucho sentido discutirlo aquí.

Ayer, en una pequeña tertulia improvisada al lado de unas cervezas y de mi té con limón (operación bikini, hermanos), se preguntó cuál era la diferencia entre abstracto y figurativo. Ah, las grandes preguntas. Quiénes somos, adónde vamos, de dónde venimos, qué diferencia lo abstracto de lo figurativo. Bueno, y también por qué Rubén compara David Bowie con Bryan Adams, pero ése es un misterio que ni siquiera pienso intentar resolver. Sea como fuere, todos podemos participar en intentar dilucidar qué coño separa lo abstracto de lo figurativo porque, for all I know, si en el mundo no hay absolutos en el arte aún menos. Y es que, puesto que la lengua crea realidades, diferentes lenguas crearán también diferentes realidades; si no, no sería tan chungo traducir del alemán. Así pues, abstracto, abstrait, abstract, remiten a cosas que pueden parecerse, pero en ningún caso son traducciones absolutas de lo mismo.

Si abstraer es sacar algo de su contexto, estar abstraído es separar tu mente de tu cuerpo --por decir algo--, etc., entonces tomar un caballo y meterlo en un coche sería un acto de abstracción. Pero eso sería reducir las cosas demasiado. Yo no sé exactamente qué se puede considerar totalmente abstracto y qué se puede considerar totalmente figurativo. En fin, nadie se atrevería a decir que Piet Mondrian hacía figuración. Pero entonces tampoco podemos decir que la Flagelación de Piero della Francesca sea una obra completamente figurativa. ¿Significa entonces que toda obra en la cual puedan reconocerse objetos, elementos y personajes que forman parte del mundo visible es figurativa? ¿Significa entonces que toda obra donde sólo vemos cuadritos, redonditas, formas que no corresponden al espectro de lo tangible o sencillamente enormes paneles de color, es abstracta?

¿Qué decir, entonces? ¿Es un problema de fe? ¿Es un problema de ciencia?

Puesto que la cuestión es altamente compleja y mi ambición no llega a dar respuestas esclarecedoras, y creo realmente que nunca hay respuestas esclarecedoras al cien por cien, os invito a todos a proponer. Y, como dice el gran Antich, las categorías estéticas difícilmente se excluyen entre ellas. Lo que sí está claro es que, en el fondo, toda pintura surge de una realidad, sea cual sea.

10 de julio de 2008

Sergio Algora, un soplo en el corazón.

Esto no es una otra necrología como cualquiera que relata los hechos de un fallecido, si queréis leer o conocer a Sergio Algora, os consejo la crónica del gran Diego Manrique en El País del 10 de Julio que se puede seguramente encontrar en su pagina Web.

Ayer, antes de ir a ducharme puse la radio y a mi sorpresa toco un tema de El Niño Gusano, “por fin”, me dije a mi mismo. Que una de las mejores radios alternativas y de estado como es Radio 3 pongan uno de sus temas, tanto tiempo después de su separación. Ya no son de moda ni al día, me dije. Yo feliz pensé que se recupera de cuando en cuando los grandes temas y las buenas canciones para ponerlas. Y hací, contento como un tonto, hice mi vida. Pero como muchas veces se rinde tributo a los grandes artistas una vez fallecido, de esto ni llegué a pensarlo.
Hoy mismo, abriendo El País vi una colona consagrada a el, me supo raro otra vez tanta repercusión mediática, y la realidad de la pagina y sus típicas fotos blanco y negro con un tono de azul me hizo entenderlo. No podía creérmelo, alguien tan joven, tan original, tan vivo en sus actividades que se vaya así. Por un problema cardíaco.

Ya volveré a añadir a esta colona detalles o escribiré mas sobre el tema, porque nada me sale ahora para poder valorar la perdida de una tan grande persona como era el. Sobre un estupendo artista que quería conocer, que hubiera podido llegar a hablar con el un posible día, que sea no lejos de aquí en la linda ciudad e Zaragoza, en su bar favorito, tomando y discutiendo con el. O en su residencia segundaría que tiene a Alicante, tierra mía. Donde hable con un responsable de la Fnac sobre el, comentándome que es un gran tímido y grande persona. Verlo en un concierto me hubiera seguramente sobrado para guardar su leyenda viva y mi admiración por el.

No sabia que titulo ponerlo a este articulo, una canción suya no seria mal, como El Rey ha Muerto, Moreno campeón, Mira el péndulo pero mejor no. Le pega mejor “Un soplo en el corazón”, que es el titulo de otro gran grupo de pop en Español de la ultima década que son los de Donostia, la banda Family.

9 de julio de 2008

La caja lista

A mí me parece fantástico que haya cinéfilos, son gente muy necesaria. Yo no me considero cinéfila; en fin, me gusta mucho el cine, pero apenas he visto Bergman, odio a muerte a Antonioni i digamos que el cine francés en general —diremos, de hecho, que lo francés en general— me aburre poderosamente. Ah, y adoro los musicales, cuanto más horteras mejor. Diremos que Jesucristo Superstar me parece una película brillante con canciones ideales para cantar por la calle volviendo a casa por la noche. Es decir, que lo que humildemente exigo del cine es, al final, entretenimiento, no muy banal, y sí muy ajustado a mi mentalidad un poco retorcida. Pero sigamos.


Yo amo profundamente las series de televisión. No todas, claro: de hecho, haría abolir Antena 3 y prohibiría, por ley, que existiera algo, cualquier cosa, llamado Sin tetas no hay paraíso. ¿Por qué amo algunas series de televisión? Porque nunca he visto en el cine una creación como Doctor en Alaska. Porque no se puede hacer una película que englobe todo lo que ha dado de sí El Ala Oeste de la Casa Blanca. Porque, pese a que lo intentaron, la grandeza de Homicidio estará siempre relegada al electrodoméstico. Y sólo digo las tres primeras que se me ocurren.


Son lenguajes diferentes, por supuesto: el final de Casablanca no tiene mucho sentido en una televisión. Tomemos el caso de Doctor en Alaska. Siendo muy consciente de que si la televisión, como decía Pierre Bourdieu[1], significa la democratización y, con ello, la vulgarización y masificación de la información —a eso el gran Umberto Eco lo llamaría ser “apocalíptico”[2]—, Doctor en Alaska precisamente le quita a la tele el calificativo de “caja boba”. En ella, lo que menos importa es que el recientemente licenciado doctor Joel Fleischmann esté destinado al imaginario pueblo de Cicely, Alaska, sinónimo de “el ano del mundo”. Lo que menos importa es que se tope con gente que come hamburguesa de alce y que es capaz de ayudar al expresidiario locutor de radio a construir una catapulta para lanzar una vaca por los aires y vivir “un momento de extrema pureza”. Cabe decir que al final lo que acaban lanzando es un piano (lo siento, Antípodas). Lo que menos importa es que Maggie, su casera y piloto de avión, sea una reprimida sexual que le ama secretamente y que no tiene novio que no muera en extrañísimas circunstancias. Lo que menos importa es Adam, mi personaje favorito de la historia del universo televisivo, una especie de ieti que nunca se calza, vive enmedio del bosque como un salvaje, cocina como los dioses, es más borde que House al cubo y nunca se llega a saber si perteneció o no a la CIA. Nada de eso importa demasiado, es sólo la columna vertebral de algo mucho más complejo y fascinante.


Lo que verdaderamente importa en Doctor en Alaska son los abundantes momentos de extrema lucidez filosófica, las sutiles frases dichas casi inintencionadamente gracias a las fastuosas interpretaciones de todos y cada uno de los actores; es el entramado completamente surrealista que envuelve sobretodo las tres primeras temporadas, llenas de momentos mágicos —en sentido literal y figurado— y que, en el peor de los casos, le ofrece al espectador, seguramente despistado al principio, una lección de vida, una lección de vida, sí, en cada uno de los capítulos. No me preguntéis de qué va, porque ni siquiera lo sé muy bien. Pero gracias a Dios que existe esta gran muestra de que en la televisión se pueden ver creaciones maravillosas que le dan a esta seriéfila un poco de esperanza en nuestra pobre raza.


[1] Sobre la televisión, 1996.
[2] Umberto Eco mola y su Apocalípticos e Integrados (1964) también.

Haneke dixit



Hace unas semanas, llegó a los cines Funny Games, “esa monstruosidad que parió Haneke”(Boyero dixit) para cerrar el primer siglo del cinematógrafo (1997). Y llegó con la publicidad que corresponde a una producción Made in USA, predecible desde aquel extraño día en que el director alemán anunció que su remake sería una copia plano por plano del original. Si bien el ejercicio, como ejercicio, puede resultar absurdo, genera la expectación de enfrentar al gran público con una película “rarita para las masas” (narrador dixit). Pero si usted no es masa y encontró en la cinefilia o en el azar del pasado el visionado de la original alemana, siempre podrá jugar a buscar las diferencias (poquitas) o a confrontar el efecto del cambio fonético en la experiencia estética de la película (que debe ser algo políticamente incorrecto, pero bueno). Más allá de todo eso, sería pertinente aclarar el papel del espectador en Funny Games como contrapeso formal a toda la literatura sobre la violencia gratuita, el sadismo o el horror hanekiano que colapsa las críticas cinematográficas de los periódicos. Así que, sin ánimo de criticar al crítico, esto que leen es un tanto antiboyerista (nótese el juego de palabras que realiza el autor. Antiboyerista se refiere al artículo de Carlos Boyero en el País, que tiene a bien poner a su disposición en un link para quien quiera leerlo; a la vez, se asemeja mucho al término antiboyeurista, que aludiría a la incomodidad del espectador que no siente placer en su mirada, sino cierto horror y rechazo que imposibilita su ocultación. N. del T.)


Un espectador se siente agredido en Funny Games, profundamente incómodo, porque Haneke se preocupa de hacerlo cómplice, de interpelarlo continuamente para frustrarlo en cada ocasión. Digamos que el público es un actante pasivo de la acción, los personajes lo toman en cuenta y actúan para él. Es el interlocutor elíptico de una película pornográfica: “esto es lo que quieres ver, ¿verdad?, esto es lo que te gusta”. (bueno, que así se imagina el autor los diálogos de la pornografía, más allá de otras onomatopeyas... vol dir, que no es que sea un experto, vamos... N. del T.)


Lo desagradable en Funny Games es esta inclusión hitchcoquiana del espectador, de manera que su complicidad lo conmina a un sentimiento de impotencia y lo juzga en su connivencia. No es, entonces, la violencia gratuita por sí misma, la que preocupa al espectador. Pensemos que mucha de la violencia de Tarantino tiene el componente humorístico propio de las exageraciones, de las caricaturas. Pero Haneke procede con elipsis en los momentos de hiperviolencia, lo que acrecenta la sensación de realidad.


La ruptura de las convenciones adquiridas por el espectador a través de cien años de historia cinematográfica, pertenece a la idea originaria de frustrar las expectativas del público, razón por la que es necesario, en primera instancia, crearlas. Haneke no rompe con el lenguaje, ya que le interesa la comprensibilidad, rompe con el discurso, con el nivel semántico.


A este respecto, se deben tener en cuenta las ideas de Kubrick con respecto a la materialización y desarrollo de lo siniestro y las razones argumentales que inspiraron la filmografía violenta y la psicopatía a lo largo de la historia del cine.



En estas razones formales se encierra la complejidad de una obra que pasará, con pena o con gloria, como una más de esas películas violentas no aptas para considerarlas bajo diatribas filosóficas ni maestrías artísticas. Sin embargo, parece más interesante observarla bajo estos principios que bajo la retórica del miedo y el espectáculo violento. Eso sí, la película sigue siendo una experiencia fascinantemente desagradable, se dixit como se dixit.

6 de julio de 2008

KURT RUSSELL, BORN IN THE USA


Kurt Russell lleva casi toda la vida detrás de las cámaras, lo que le hizo tener una sólida formación y una larga experiencia en el mundo de los rodajes. De esos cuales sean, para la televisión, que sean tanto en series para adulto o un público juvenil o también en las películas que rodó. Empezó muy temprano, en los 60, a los diez años ya estaba en la escudería Disney haciendo papeles en series juveniles.

Kurt es al igual de sus personajes, un hombre libre que lucha en lo que cree y con la sonrisa del típico vaquero americano. Con su aspecto tan simpático de fuera pelea para recuperar a su mujer, luchar contra los malos, hace el psicólogo o cuando intenta matar a chicas en sus diversos papeles a lo largo de sus películas.
Representa el tipo Americano, guapo, fuerte, simpático, trabajador, que sabe pensar pero como claro, siendo de derecha.





Es, como ya subrayo, el prototipo del simpático americano, y que casualmente fue ligado a otro símbolo de cultura moderna de los estados Unidos, el de Elvis Presley.
Uno de sus primeros papeles en la industria del cine fue de darle una patada al trasero del “Rey del Rock” siendo niño, después jugó en un telefilme donde relataba la biografía del de Memphis, hasta hoy considerado como su mejor biopic. Hizo de su voz en la película Forrest Gump, cuando con el corredor de fondo siendo niño comparten un rato enseñándole sus mejores pases de baile que le harán alcanzar la fama.
También en Destino Graceland, hace de fan de Elvis y vuelve 20 años después a ponerse el traje y llevar el peinado toupet para visitar Las Vegas.
No se acaba aquí su particular relación con los prototipos del típico hombre americano, pero esta vez más en las maneras de ser, de comportarse. Su gran amigo, y el que lo descubrió, John Carpenter, le solicitó para componer el papel de Snake Plissken, el típico antihéroe, el que pasa de todo. Para esto, su director le pidió coger el acento y las maneras del Duque, John Wayne, para poder darle un toque más del Oeste a su película post-apocalíptica Rescate en New York.
Otra véz con el maestro del horror hizo de otro personaje del Oeste, el que muchas veces no tiene nombre en sus papeles, es decir Clint Eastwood. La otra figura del género, que Carpenter quería para interpretar el papel de Mac Ready en La Cosa, que finalmente compuso Russell. Como el quería y veía el personaje; al final su amigo interpreto un líder taciturno de un grupo en crisis frente al peligro.


Supo perfectamente hacer el secundario, o un papel de apoyo a lo largo de su carrera en Hollywood, tiene el físico, el carisma y sabe actuar. Todo esto para poder poner una película a un nivel mas de que se le puede esperar de un producto “Mainstream” en Hollywood.
De hecho gracias a la ayuda de su amigo Carpenter supo jugar con su imagen y poder interpretar con el papel que no parecía para él y saber, y poder más que nada, hacerles creíble en contextos diferentes.

Ha sabido usar su particular físico y su buen genio para hacer de antihéroe con Snake Plissken, el tío que pasa de todo y que se ve obligado a salvar el mundo, y mas que nada a Estados Unidos (“ I don’t give a fuck about your president!!!”, es su tema a cada vez).
Todo lo que desprende Kurt Russell, esta fe ciega en una forma de ver, de entender los Estados Unidos y su modelo de gente que son así, de la tierra, amable ael estilo en su forma de vida Americana. Supieron aprovecharlo en su carrera común para poder trabajar en personajes siempre diferentes a la largo de los años.



También actúa, y saben los dos compadres hacerlo muy bien, jugar con la atracción de espectador, con la encarnación de un ideal que sepa hacer cargo Kurt, interpretando con un bien físico un personaje muchas veces al límite de lo que se espera de él. Con al mando su querido amigo John, que siempre estaba de echo al margen de Hollywood.




Supieron jugar con la imagen, variar el foco sobre el personaje o la situación. Con su actor fetiche supo recrear, gracias a el el molde o el tipo de personaje al estilo John Wayne, de creído, o Clint Eastwood en una situación dada que esta en el registro del genero fantástico, muchas veces gracias al talento de Kurt Russell. En una entrevista supo definir su trabajo, su filosofía que compartía con Carpenter en los rodajes y en la manera de ver y entender el cine, y su cine en partícular que es la integridad.
La de hacer lo que creen, sin pensar en el publico y aun menos en la critica en general, pasar por lo alto las consideraciones y hacer en lo que uno cree para el papel o una película.


En este caso podemos aplicar y convalidar la citación de Alain Bergala con el caso que estamos viendo, “el cine norte Americano destruye los decorados y conservas los cuerpos, mientras que el cine Europeo, conserva los decorados y destruye los cuerpos.”

Hoy en día, y en su último papel encarna todo un icono del cine para Quentin Tarantino, lo recupera de sus tiempos de gloria para que haga de asesino psicótico con su coche fantástico e infernal en Death Proof. Lo que ha atraído a Tarantino en el, es su fenomenal carrera, su lealtad, su forma de actuar y lo que representa en el mundo del cine. Para Russell es todo un halago de un director con tanta fama y reconocimientos hoy en día que lo llame y que le recuerde su gran época dorada, a pesar de no ser tan joven ya, que ya se notan sus arrugas. Pero para el es un papel más de lo cual va a hacer suyo.
Pero no lo hace como unos artistas hacen galas siendo viejos y repitiendo sus grandes éxitos haciendo guiños a sus antiguos fan, que es lo más has been que puede ocurrir. No, para nada, el interpreta cosas nuevas, haciéndolas suyas pero con al timón el pincha disco que es Tarantino.
Hasta el papel de asesino resulta simpático en sus manos, lo hace divertido y atractivo, cobarde al igual de loco, para dar mas matices a sus papeles, como muchas veces el sabe hacerlo.


El aceptó perfectamente adaptarse a las fantasías de Tarantino, de entrar en su mundo post moderno de cine, de resucitar gracias a él una forma de cine, de ser un personaje más de su escaparate. Pero siendo siempre y todavía un actor, un buen actor que interpreta un papel. Porqué el también, de un modo proviene de esta forma de ver y entender el cine, de producciones barata, de diferentes formatos, de trabajo bien hecho y cumplido , esto es la forma de ver el cine para Kurt Russell, y si con el director se acoplan, pues perfecto, entienden el cine de la misma manera.

14 de junio de 2008

Finales abiertos



Entre todas las interpretaciones de un libro, un cuadro, un gesto, una chica, una mirada… siempre me gusta pensar que la verdadera es la romántica. No por una cuestión de romanticismo, propiamente, sino porque, a veces, la vida te da derecho a interpretarla como más te guste y me conmueve más la belleza que la intelectualidad. Y es este un derecho que aspira a desvanecerse en favor de las certezas, porque toda incertidumbre se mueve entre la angustia y la fascinación.
La Tempestad de Shakespeare es uno de esos libros con alrededor de una veintena de interpretaciones. Es el último (o de los últimos, ya que luego colaboró con otros autores) que escribe y tiene un maravilloso final en el que Próspero renuncia a sus poderes mágicos desprendiéndose de su vara. He aquí el meollo del asunto:
Si entendemos que Próspero es el alter ego de Shakespeare, representa el abandono de su pluma/vara dejando su fluir vital en manos del azar de la vida, del azar de los hombres a los que ahora se iguala renunciando a aquello que lo distingue y lo eleva sobre los otros. Lo hace después de demostrar su poder sobre reyes y seres primitivos, sobre bribones de dudosa moralidad y ninfas de la antigüedad, sobre la propia naturaleza y los dioses creadores. Me pregunto si Courbet en El estudio del artista no realiza un estudio iconográfico sobre los tipos que dibuja su pincel, de lo real al más allá, y que domina con su paleta del mismo modo que Próspero con su magia. Pero Courbet plasma una declaración de principios y Shakespeare firma un testamento: la pregunta es por qué.
Los estudios hermenéuticos han revelado que existen tres constantes en la obra, tres palabras que se repiten permanentemente y que marcan el devenir de los personajes: libertad, poder y sumisión. Según estas tres tendencias, el objetivo último de la acción de Próspero se correspondería con la libertad. Shakespeare renuncia a su pluma para elegir la libertad.
A veces, lo construido se agota, las etapas transcurren, y es necesario reinventarse para seguir adelante. Próspero renuncia a su poder sobre los demás, el poder que se ejerce en cada departamento de facultad, en cada pequeña empresa, en los supermercados del día a día, en Microsoft. Pero en su monólogo final existe cierta melancolía por lo perdido y por la incertidumbre de lo buscado. La libertad es una losa pesada, pero no podríamos vivir sin ella.

28 de mayo de 2008

Blogonovela I: 5.

Lo breve, si es bueno, es que se ha quedado corto.

Su desesperación la curó con el método de siempre. Aquel que hacía tanto tiempo que utilizaba y que le daba unos resultados excelentes.

Solo le hacia falta acordarse de que era la única persona capaz de darse la mano a sí mismo sin hacer el ridículo. Así lo hizo, y volvió a recuperar la felicidad.

Se dispuso a salir de casa. Pero su autoayuda se vió truncada al volverse a dar cuenta de que, como cada dia, le era imposible atarse el nudo de la corbata. No le gustaban las corbatas, pero le jodía profundamente no poder ponérselas, y escuchar como los niños del barrio se reían de él llamándole "Tulli, el sincorbata".

Sonó el teléfono.

26 de mayo de 2008

Blogonovela I: 4. El corto adiós

A la mañana siguiente, vio que no sólo el pendiente había desaparecido, sino también el dinosaurio, que siempre había estado allí.

¿Qué le estaría pasando a Tulli? ¿Habrá sido el calzonazos de Pere, pensó? ¿Habrá sido la guarra de Margarideta?

Se le ocurrió llamar a Philip Marlowe para que se ocupara de tamaña desfachatez, alguien con el nivel de nicotina y la embriaguez propios de un detective de verdad.

Pero es que, para su desgracia, Philip Marlowe no es un detective de verdad.

De repente, una noche lluviosa, vio que la luz penetraba por el umbral de su casa. Se levantó del chaise longue, sigiloso.

Y pidió en silencio, implorante y desesperado, que alguien continuara su historia.

25 de mayo de 2008

Chikicutre

Siendo un fan tan ardiente de la democracia como lo es un caracol de su concha - que me hace peso pero no me la puedo escapar - no es raro que me gusten los eventos al estilo de Eurovisión. De hecho, este festival me parece una de las encarnaciones más perfectas de la democracia que he visto. No obstante, el día de hoy a España es uno de los más tristes en la historia moderna del país.
¿Porqué? Pues por la derrota de Rodolfo Chikicuatre. Pero no es exactamente el luto lo que se ve, sino las acusaciones de que el festival estaba vendido, que ganaron los patéticos rusos y que su victoria se debe a que los países vecinos les votaron por el miedo.
A ver, señores. Que el Chiki Chiki ganó tantos votos, para mi es un éxito inesperado. Antes del concurso todo el mundo decía: "ya verá Europa que a nosotros nos la suda la Eurovisión". ¿Y qué ha pasado con esta ligereza de opiniones?
¿Quién ganó? No ganaron ni los rusos, ni perdieron los españoles. Ganaron las canciones que todo dios escucha cada día en los 40 Principales o en la Cadena 100; comenzando por Enrique Iglesias de Rusia. La resta fueron Beyoncées, Shakiras, Spears, etc. Pero ya lo entiendo, con tanta publicidad que se le dio al Chikicuatre en los medios nacionales - incomparable con lo que se vio en otros países - el resultado da fruto amargo. Y no le ayudaron ni la melodía diferente del original (la cosa incomprensible), ni la letra en la que apareció "Almodóvar" y "Macarena" (para que los otros entiendan algo que no sea "uno, dos, tres").
Es diferente saber que somos malos de que nos lo digan otros pero, por favor, ¡dejen de quejarse de algo que desde el principio les parecía patético! Con 10 puntos que a los polacos nos los dieron irlandeses (y un medio millón de mis compatriotas que viven en la isla) yo me quedo satisfecho. Si no, siempre podemos seguir el ejemplo de los italianos: enfadarse y montar un festival propio.
Para mi, el que se merecía mucho más fue Sébastien Tellier, de Francia.


Escribir I-M-P-R-E-S-I-O-N-I-S-M-O


Alessandro Baricco (Turín, 1958) es tipo raro. Escribió una novelita llamada Seda que se convirtió en un éxito de ventas y de la que se acaba de hacer la versión cinematográfica. La novelita en cuestión tenía la extraña virtud de convencer tanto al público común como al público más entendido, lo que, en sí mismo, constituye un sacrilegio. Por aquel entonces no concedía entrevistas, solamente concertaba foros en internet para conversar, preferentemente, con sus lectores, o, amargamente, con periodistas. Sin embargo, de unos años hacia aquí, se ha convertido en un fenómeno mediático. Estuvo en Barcelona hace más o menos un mes leyendo el pregón de Sant Jordi y ahora presentará por Catalunya su Homero.Ilíada, una versión teatralizada del clásico. A mí, personalmente, después del deslumbramiento inicial, como todos los amores, comenzó a parecerme un tanto remilgado, manierista. Pero un martes a las dos de la madrugada (cuando salir un martes era más una cuestión de ética que de placer) conocí a un yonqui yanqui (drogodependiente de Estados Unidos) en un bar muy pequeño de una callejuela muy estrecha. Me explicó su interés por el autor, su estancia en el centro de reinserción de Roxós (Santiago) y su proyecto: decorar con pajaritos de papel charol de colores un parque de la ciudad. Yo me imaginaba las luces artificiales reflejando en los papelitos y me parecía todo de una coherencia extraordinario. Ante ello creí necesario exponer mis incertezas sobre Baricco:

  1. Las páginas de sus libros se leen como un manual de impresionismo / como un manual de impresionismo / de impresionismo. Ej. Imagínate qué ojos capaces de ser tan solo ojos. Ojos sin psicología. Y en un momento, ya es historia. Escucha, en un momento, es historia.
  2. Entiende cada capítulo, cada palabra, como un acto estético no continuado, esto es, como algo que ha de ser placentero en sí mismo. Como un reflejo propio, desligada de las otras partes que conforman la unidad del libro. De esta manera, se elimina el discurso y se cae en una paradoja: la creación del estilo a través de la negación del estilo.
  3. Enorme interés por la forma derivado de su formación musical y, en general, de su melomanía. Cualquier intelectual que se precie: "artificio, barroquismo, kitsch". Duda razonable: el puñado de arena más hermoso del mundo se te escapará entre los dedos de la mano y no dejará nada debajo, nada escrito en los renglones de tu mano (pero seguirá siendo hermoso). Ej. Cuando Dios creó los labios de Jung se le ocurrió la extravagante idea del pecado: Ej2, musical: Verdes son los ojos de la puta de Clossingtown, verdes/ sutiles son las manos de la puta de Clossingtown, sutiles (y así sucesivamente, intercalando otras frases)

No debiéramos agobiarnos con la falta de significado, pero existe cierta vocación impresionista en todo lo dicho. Algo más oportuno, sería asumir la posmodernidad de su escritura. De todos modos, basta con leerlo. A alguién se le ocurrirá la teoría, mientras todos los demás reclaman saber si vota o no a Berlusconi, por qué le gusta el fútbol y los coches de carreras o por qué no escribe como Thomas Mann. En realidad, le interesa más la belleza que la decadencia. Mejor que diferenciarse cada día, sería ser distinto para siempre.

23 de mayo de 2008

Música Popular Catalana: Pere y Margarideta.

En la cultura popular pasa algo que no sabría explicar, pero resulta que así como ahora podemos decir, por ejemplo, "Casa Paco" para referirnos a un bar normal y corriente de cualquier sitio (también, al salir al extrangero podemos decir: "Ui, no, fuímos a una 'Casa Paco' que había delante del Hostal", cuyo dueño puede llamarse John o Vinicius).
Pues en la música popular catalana los Pere y las Margarideta tienen su propio carácter: Pere es un pringao y un calzonazos y Margarideta una fresca con mucho morro.

En las canciones lo podemos ver con un par de ejemplos de cada*:

PERE

EN PERE GALLERÍ
Como él es tan buen hombre, Don Pere Gallerí, se lleva todo el cotilleo, el cotilleo de por aquí: que el amor, que la vida, que Don Pere Gallerí. Cómo resultaste, turururú, como resultaste tú muerto.

- Pues eso, que era el pringao del pueblo y además debió tener una muerte cutre.

EN PERE DE LA CULLERA
Pere de la Cuchara se fue al profesor, se cagó en las bragas... ¡ay, madre, qué peste!

- Lo dicho.


MARGARIDETA

QUÉ LI TOCAREM A LA MARGARIDETA?
¿Qué le tocaremos a Margarideta? ¿qué le tocaremos a Margaridó?
Le tocaremos..... (y se van diciendo partes del cuerpo: nariz, manos, brazos, espalda, pies, ¡CULO! Además, el juego consiste en poner un niño dentro del círculo para que haga de Margarideta y el resto le toquen lo requerido en cada estrofa. Hay niños más predispuestos que otros.)

- Sin comentarios.

MARGARIDETA
(Además, aquí hay el papel de Margarideta y de Pere... totalmente retratados, ambos...)
PERE: Margarideta levántate por la mañana, que ya es tarde de madrugada, (BIS)
MARGARIDETA: Ya me levantaría yo si medias yo tuviese (BIS)
NARRADOR: Pere va al mercado, Pere ya se lo compra, Pere ya se lo lleva, Pere ya está aquí...
¡Margarideta levántate por la mañana!

- En cada estrofa ella se queja de algo que le falta, que si medias, que si falda, que si zapatos... pero mientrastanto sigue espachurrada en la cama y Pere sigue comprándole lo que le dice pensando que se levantará algún día. Además, yo me la imagino espatarradísima.


Ahora nos faltaría ver si en realidad resulta ser mayoritario en Catalunya, los carácteres de los Peres y las Margaridetes , como para que haya un motivo que haga que sea así en nuestro queridísimo folclore.
¡Os invito a que hagáis estadística con todos lo que conozcáis que se llamen así!

21 de mayo de 2008

Amarillo Túnez

En el fondo soy poeta, pero el saber que lo soy no debería ser un obstáculo en las artes plásticas.

APÓYATE EN MÍ
y sígueme,
si abajo bostezan los abismos,
cierra los ojos.

Confía en mi paso
y en el alto, glacial espíritu.
Como dios, tú y yo entonces,
dos en uno.

PAUL KLEE

Taylor Mali

Changing your mind is one of the best ways of finding out whether or not you still have one.
- Taylor Mali "Like Lilly Like Wilson"

Buenas tardes

Buenas tardes,

Que mayor placer que empezar mis aportaciones a tan insigne blog que siguiendo las instrucciones básicas del blogmaster? Pues lo dicho, esto es una amenaza al gobierno, y sin concesiones!!!
Gobierno, que la has cagao! Que he descubierto la verdad, y que jamás me encontraréis!!
Y lo peor es que la verdad no es mía, es de Francesc Pujols.
Años odiando a la iglesia y a la religión para acabar descubriendo que hay una sola auténtica religión verdadera y única.
Que valga este medio para declararme apóstata de cualquier otra religión y profeta de la hipraxiología, única y verdadera religión.
Hermanos, que la escalera del conocimiento os acompañe en todos aquellos momentos en que la necesitéis, y que vuestro camino vital os lleve del mundo de los sentidos al estadio elevado de la razón a través de la vía de la lógica.
En caso contrario siempre os quedará la opción de escuchar al Canto del Loco.


Gracias, y buenas tardes.

20 de mayo de 2008

Blogonovela I: 3. Ausencia

Una tarde “Tulli” (así era como le llamaban sus más íntimos amigos) se dio cuenta de que su joya favorita, un pendiente de oro de 18K con un diamante incrustado en una base de granates en forma de corazón, había caído de su oreja izquierda.

Blogonovela I: 2. ¿Y quién es el?

Tener dos pies y dos manos del mismo "patrón" permitían que, incluso siendo un tullido, fuese capaz de, a diferencia del 98% de los seres humanos masculinos, hacer dos cosas (¡o más!) a la vez.

Pese a todo era un tullido entrañable: pintaba, pagaba a su debido tiempo y bien a las prostitutas que le visitaban, se disfrazaba de samurái, le daba al opio.

19 de mayo de 2008

Lo literal, la sugerencia y la historia

Cada objeto es un almacén de información. Comenzando por una cosa tan evidente como las cartas en el cajón; pasando por una botella vacía encima de la mesa; para terminar en una taza con dibujo de hipopótamo. Está claro que ni todas hablan de lo mismo, ni emplean el mismo medio para decirlo y que cada uno tiene su propia manera de contarlo.
Las cartas hablan literalmente: se lee lo que se ve. Es una simplificación fuerte, ya que tanto la forma como el contenido del texto pueden, por motivos varios, modificar el mensaje. No estoy hablando de literatura, sino de la carta como un objeto. La botella vacía no es tan literal: sugiere pero no explica. Además, dado que no es una obra de arte, el sentido cambia según el receptor; más o menos, como en el famoso caso del vaso medio vacío o medio lleno. La taza “hipopotámica”, digamos que es un regalo de bodas (¡menudos invitados!); entonces habla a los que la entiendan, o sea, a los que sepan su historia.
La Fotografía contiene las tres categorías. Evidentemente, la proporción de ellas cambia según la imagen. Primero: nos dice literalmente lo que estamos viendo. Segundo: la fotografía como entidad o sus elementos sugieren, nos hacen preguntas por el sentido más allá de lo visible. Tercero: cada imagen tiene su historia, aunque no siempre se la conozca.
Lo que voy a decir a continuación merece una introducción. Solamente por mi dedicación a la fotografía documental, cuando diga „fotografía”, serà precisamente ésta a la que me referiré. Quizás sea por mi formación filológica, quizás por mi afán a las matemáticas en la infancia, pero creo que todo arte - si consideramos la fotografía documental un arte - es un cierto lenguaje. Por lo tanto, cada obra de arte debería transmitir algún mensaje, es decir, hablar por sí misma, siendo las explicaciones accesorias. No voy a exponer detalladamente esta teoría, ya que no me siento la persona adecuada para hacerlo. Es solamente mi visión y mi gusto, que no menosprecian ningún tipo de arte. Es lo que busco en la fotografía.
Dicho esto, se puede concluir que la historia como componente de la imagen no debería jugar en ella un papel importante. No obstante, lo que va detrás de la creación de una fotografía es bastante importante para su descripción más acertada y aporta algo nuevo a la manera con la que la miramos. No es tan imprescindible, sin embargo, para que la imagen hablase por sí misma. Si las dos primeras 'exigencias' se cumplen, la historia no es más que algo auxiliar. Como ejemplo, una fotografía de James Nachtwey.

http://www.jamesnachtwey.com¿Qué es lo que vemos? Un hombre (¿niño?) negro, asustado, con mirada perdida; un plato sopero de agua. ¿Qué es lo que nos sugiere? Las palabras claves serían: miedo, hambre, África. ¿Y la historia? La fotografía se hizo en Sudán en el año 1993 en el centro de ayuda para las víctimas del hambre. Estos detalles tenían su importancia en el momento de publicación de la imagen. Importancia, sin embargo, social y informativa. Y no la ha perdido con el paso del tiempo: como dice Nachtwey mismo: “He sido testigo y estas fotos son mi testimonio. Los sucesos que he grabado no deben ser olvidados y no pueden ser repetidos”. En el año 2008 su afirmación sigue siendo vigente. Pero no necesitamos saber la fecha ni el lugar exactos de la toma de esta fotografía para entender lo que nos transmite. La historia nos la cuenta la imagen misma: el ojo del protagonista fijado en el plato.

El Flamenco de hoy y de antes de ayer

Que el Flamenco está de moda y que todos tenemos el derecho y la obligación a que nos guste es una afirmación totalmente objetiva, por lo tanto, también podríamos asegurar que el flamenco es un estilo musical tan válido como el Jazz y el Clásico*.
Muy bien. Es objetivo para los que consideran que en esta época de mestizaje que vivimos estamos “obligados” a que nos guste el Flamenco, como es también objetivo para muchos de la clásica pensar que “el intérprete de Jazz no pudo sacarse la carrera de Clásico” y que “el Clásico no es músico porque no improvisa como los del Jazz”.
También es objetivo pensar que el Flamenco debe ser escuchado porque existen músicos con rastas que lo tocan y lo “fusionan” con funky y que, desde que salieron unas camisetas y unas pegatinas muy chulas de Camarón de la Isla, es un estilo tan respetable como los que más.
Para mí es algo más simple que todo eso: es música.
Camarón era bueno en su momento y lo será siempre.
¿Qué nos pasa ahora con el Flamenco?
No es que, de repente, hayamos aprendido a valorarlo, sino que hemos decidido aceptarlo y convertirlo en “lo más molón” del momento… pero me gustaría saber una cosa: ¿Cuántos “amantes” del flamenco van a locales en los que hay el mismo flamenco que hace unos años?, ¿Cuántos de verdad soportarían un disco de Camarón o de La Niña de los Peines?, ¿Cuántos han dejado de asociar el Flamenco con los gitanos y los yonquis para que les pueda gustar?, ¿Cuántos simplemente deciden que “les tiene que gustar”?.
Lo que antes eran “gritos” para degenerados adictos a la heroína y delincuentes a los 13 años, ahora es para el que sabe valorar la cultura.
Pues bien, Sres. Hipócritas, ¿Para cuándo la misma revolución con la música popular catalana?.
Ahora es de ‘friquis’ y conservadores catalanistas, en un futuro será de entendidos, cuando alguien saque unas pegatinas y unas camisetas muy chulas d’Ireneu Segarra (¡si vais a Montserrat puede que encontréis!). Sólo nos falta a un grupillo de rastas que nos las versionen funky y nos rapeen encima para que creamos que sabemos lo que es y que somos capaces de valorarlo.


* Me niego a llamar “música culta” a lo que sólo puedes estudiar en un conservatorio, ya que considero culta toda la música que requiera horas de estudio y ensayo (académico o no).